20
Jun 2011

El diseño puede
acabar al mundo

Si bien en una publicación anterior hablábamos de la aportación del diseño a la ecología y preservación de la vida y su mejoramiento, también debemos señalar su contraparte: El factor contaminante en el diseño gráfico.

Todos los días se producen, en pos de la marca y la diferenciación de producto, millones de empaques y publicidad para promover un beneficio a la población, esa es una bola cantada que todos los diseñadores debemos aceptar, las reglas de juego ya esta preestablecidas desde hace ya varias generaciones.

Sin embargo, en un afán por sobresalir en el mercado muchas agencias recurren a estrategias de posicionamiento y empaques para diferenciar al producto sin tomar conciencia del daño que su concepto puede causar al medio ambiente; así tenemos que al momento de comprar un USB que mide 2 x 6 cm acabamos llevándonos 1300 cm2 de un empaque que irá directo a la basura.

Entiendo las razones que llevan a las agencias a proponer un envolvente tan exagerado: Posicionamiento, presencia en los estantes o simple capricho de las empresas; pero ¿Hasta dónde es válido hacer uso excesivo de recursos para beneficio del producto? ¿Un empaque bonito y original justifica miles de toneladas de basura al año?

Es verdad que el problema radica en todos y no solo en la parte creativa o publicitaria del producto, pero si no ponemos de nuestra parte y nuestro compromiso, llegará el día en que posiblemente el diseño pueda acabar con el mundo; así que colegas, la próxima vez que tengamos la oportunidad de diseñar un empaque pensemos no solamente en lo bonito que se verá en los estantes sino el impacto que tendrá al convertirse en un desecho más del consumo humano.

Por: Julián Llanes Ortiz / Diseño Gráfico

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